Noviembre

Noviembre ya es un suspiro del olvido
y solo dejó el ritual de despedida
para los meses salientes
hasta esperar el reencuentro
en el año siguiente.

El preludio al mes de la alegría,
de la sidra, del maní, del turrón, del pan dulce,
el paso antes de la algarabía
ante la estructura del calendario
que sella todo en un año acontecido.

¿Y qué pasa cuando el remedio no está al final
ni al principio de ningún semblante social?
¿Qué hay de los treinta días que son vacíos?
De los lapsos fríos en primavera que vitorean
cuando enjaulan por sorpresa a los campos
que esperaban más redención en el sol
y se vuelven fríos.

¿Cuánto queda de uno cuando el sabor agrio
de las derrotas tiene más eficacia que lo dulce
de las victorias?
¿Qué más hay cuando el cerebro tiembla
y el intestino y el lado izquierdo golpean?
¿Y si nuestros recuerdos nos atomizan?
¿Si somos esclavos del pensamiento tardío
de lo que debimos haber hecho y no hicimos?

Noviembre sin refugio, sin tapujos,
convertido en ese punto negro inesperado,
obligando el aprendizaje de los malabares
entre domingos azotados por el látigo del desencanto,
de la niebla que arruina el descanso,
y el débil flujo de sonrisas constantes.

Entonces qué es del mundo cuando el tiempo
no es más que carencia de sí mismo,
pesar de nuestros pasos, de nuestros augurios,
cuando el tiempo materializado
solo es un instrumento que despacha recuerdos
para mantenernos atados.

¿Cuánta libertad hay en elegir amos
si en el recuento de votos los amos
siguen siendo los mismos?
Si la libertad es alienación sin romper
las barreras superficiales de elección,
y se convierte en el arma más poderosa
para mantener las voces en silencio,
viviendo en una gran película de ciencia ficción.

Noviembre de respuestas sin certezas,
de libertades irrisorias,
de tentaciones y juegos fuera de las manos
de la acción propia.

Noviembre: un mes estable en las horas
que sólo reprodujo el concepto de tiempo lineal,
y se fue desinflando al ritmo cancino
del reloj deshecho en el interior del pecho
que saludó desde la estación al tren
que solo dejó un par de derrotas.

Poesía

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: