Cuando todo murió

Fuiste parte de mis sueños,
de mi anhelo de redención
después de noches
llenas de pieles de consuelo.
Cónsul de mis deseos,
de mis noches foráneas
en cuerpos llamativamente ajenos.
Del crepúsculo y el canto de la mañana,
nacieron de tus labios sedientos
los cimientos de un vaivén férreo.
Fuiste sosiego sin serlo
en un mundo en duelo,
en un vertiginoso verano
de terremotos de migrañas:
recomendación palpable era
no mantenerse en órbita cerca de tu cielo.
¿Y si acaso fueron unos escasos
minutos muertos los que estuviste
rondando en mis pensamientos?
Fuiste una construcción de ladrillos
de una pared sepultada
en el alud de un tiempo amorfo,
sin agujas ni pendientes,
sin observaciones ni desencuentros.
Fuiste horizonte recto
cuando siempre me gustó lo turbulento.
Fuiste una hoja amarillenta
con el filo lleno de una armamento
de palabras sin cuerpo.
Del arrebol de tu sol endiablado
fue muriendo el sigiloso éxtasis
de creernos posibles de apaciguar en un sueño
la soledad sempiterna que arremolina nuestra estadía
y que derrite nuestros vientos.

Poesía

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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