Tus ojos verdes

Callemos, no pensemos esta noche en las heridas.
Olvidemos por este rato a solas las cenizas
de aquellos edificios de cristales quebrados,
dejemos vivir al juego de sentirnos plenos,
deambulando en la cama al mirarnos.

Perdamos la memoria bajo la luna radiante.
Dejémonos estar posados en la profundidad más insondable
que se profesa en tus ojos verdes
donde la soledad se exime de ser sujeto
y se vuelve solamente un viento viejo.

Tus ojos verdes, otra vez en mi mente,
tus ojos verdes eucalipto que abren ilusiones
con aires que respiran desde un rincón del oeste.

Callemos. Quemando el diccionario el momento
podría ser aún más perfecto.
Callemos. Naufraguemos en el lago sensitivo,
en una primavera de llanura florecida en pintura verde,
como tus ojos, otra vez en mi mente.

El reflejo de aquel campo extenso, obra de arte,
relieves olvidados, el agua y sus espejismos,
todo vive en tus ojos, tan verdes,
bellísimo verde de un cuadro pletórico.

¡Verde, verde, tus ojos verdes!

Verde que sopla del mar brisas cálidas,
montañas de miel,
verdes.

Hagamos silencio, que las penas no sean el tejido
de esta madrugada expectante
de nieve contenida en un cuarzo frágil,
que lo blanco del clima no apague,
el brillo de tus ojos verdes.

Poesía

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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