Los espejos de agua

Venía alucinando con los espejos de agua

y la imagen que construyen de mí;

entre tanto día gris, en ese resplandor,

aparecía la esperanza de una tarde mejor.

¿Cuánto más debemos esperar

para declararnos que de a dos

armamos caminos que apaciguan

la eterna madrugada del sol?

No nos necesitamos para vivir

ni tampoco somos condición para ser feliz;

no entregamos toda nuestra verdad,

ni perdemos la fidelidad de la soledad.

Pero somos testigos de conformar

fragmentos que acondicionan el pesar

del mundo agobiado de gélidas tristezas,

de la esquizofrénica competencia de caminar.

Recuperamos una melodía olvidada

para recubrir nuestra efímera existencia,

ofreciéndonos las sonrisas que deseábamos

para lograr no pensar en nuestra vanidad.

El paisaje tan inusual que nos ocultan

lo destrabamos para agitar otra verdad:

el amor y la libertad también se conjugan

y ya no hay más que perder o ganar.

Poesía

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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