Nuestra rebelión

Apenas tu brazo mi pecho atravesó,

una luz blanca se encendió;

Naufragó el tiempo en ese efecto

y la ciudad en un instante se vació.

El hielo en la calle, la tarde encriptada,

las voces enmudecidas de temor,

las cajas vacías de sonrisas sin esplendor,

fueron cayendo rendidas ante este tenor.

La eternidad se desvaneció

entre las sábanas compuestas de sudor,

y los pájaros sosegados

sedujeron hasta el presente desolador.

La ropa en el suelo tiramos sin vacilar,

la urgencia del deseo que nos animó,

juntó universos que no conocíamos

hasta la hora en que el reloj nos desvistió.

Una noche que dio el presagio

de encontrar en el placer a la liberación,

y la redención en nuestras pieles

de formar de a dos una ansiada rebelión:

Contemplar el paso efímero de la vida

en los ojos ajenos sin nada más que decir,

sin quitarnos el brillo ni la otredad,

derritiendo en la cama tanta soledad.

Poesía

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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