No quedarse jamás

El repique de la soledad. Un abismo que se refleja sin cesar:

en el final de un pino que apunta a un cielo nublado,

en un rock desinflado que no revela ni una revolución en su cantar.

Esperando el instante preciso para escupir la anestesia;

en el silencio más hondo estalla la locura encerrada de tanto pacto social:

no puedo gritar, no puedo. No hay forma de escapar;

no puedo gritar, no puedo. No puedo ir un poco más allá del mar.

Es donde no sabemos. Un lugar que no nos permiten inspeccionar;

no pasarás. Una y otra vez. No pasarás. Repiten esas bocas:

son voces mezquinas que se guardan la guita que cobran por callar.

El fascismo de mierda no nos deja ni para morfar

(no nos podemos quedar);

arriba, el presente es para luchar;

ni solos ni desarticulados, tampoco enfrentados,

con los que sufren las miserias de un neoliberalismo estructurado

Para golpearnos, para matarnos,

para empobrecer nuestras mentes;

compran balas, ponen más policías,

no quieren más educación que rompa con sus puentes;

viaja guita a Panamá, y no hay un mango para los docentes.

Esperando el instante preciso para escupir la anestesia,

la rabia ya se hizo sentir otra vez.

Poesía

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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