Ringo: boca y puños de un campeón

De Parque Patricios a ídolo popular

 

Oscar Natalio Bonavena nació el 25 de septiembre de 1942 en Parque Patricios. Desde su barrio hasta el mítico Madison Square Garden, peleó siempre por gusto y para ganarse la vida: “Dios me hizo boxeador”, dejó como frase memorable.

Contemporáneo de “Goyo” Peralta, Ringo pasó rápidamente a la fama por su buena comprensión del mundo de la tv y del boxeo. Su simpatía y su soltura al hablar lo ayudaron para ganar su lugar dentro del ambiente, además de sus grandes condiciones arriba del ring.
Pese a haber debutado a los 16 años en Estados Unidos, Bonavena jamás olvidó a su barrio, y mucho menos a su madre: “la diferencia entre Dios y mi vieja, es que a ella la conozco”, decía para demostrar todo lo que para él significaba. Y así era que al final de cada pelea volvía a visitarla a su casa, a comer sus 7 milanesas y a ver a su perro, un bóxer que llevaba su nombre. Pero a contrapartida del sentimiento por su madre poco se supo de la vida de su padre.

Fanático de Huracán, el club de sus amores, se transformó en ídolo para su barrio natal (del que nunca se alejaría), y un referente para el boxeo argentino en peso pesado. Quizá uno de los mejores de la historia en su categoría.

ringo
Ringo Bonavena y Alí en la presentación de la pelea (1970).

Guapo -la característica más importante que necesitaba un boxeador para él-, con un estilo golpeador y sin miedo en el cuadrilátero, Ringo llegó al punto más alto de su carrera al enfrentar el 7 de diciembre de 1970 a Muhammad Ali. Aunque aquella noche de invierno estadounidense terminó en derrota en el round número 15, nadie dudó de la guapeza del argentino en la previa de la pelea -donde chicaneó de manera constante a Ali, hasta el punto de hacerlo enfurecer, y haberse ganado el reconocimiento de ser el único que le habló así al campeón mundial- ni durante el enfrentamiento, en el que se recuerda una caída que no fue tal del norteamericano en el round 9, luego de los golpes propinados por Bonavena.

Con 59 peleas ganadas, 9 perdidas y un empate, Ringo logró ser un campeón mundial para el boxeo argentino, que lo disfrutó en el Luna Park venciendo rivales y peleando contra quien era su enemigo local, Goyo Peralta. Además de derribar peleadores del ámbito nacional, venció al campeón canadiense George Chuvolo y al buen boxeador Joe Frazier.

Bonavena fue asesinado el 22 de mayo de 1976 por Ross Brymer. El acusado -quien debió cumplir 15 meses en prisión- era un guardaespaldas del Mustang Ranch, un burdel conocido del suelo norteamericano. Los rumores aún dicen que el motor del hecho fue que Ringo era amante de la mujer de Brymer, sin embargo, para la justicia solo fue un accidente.

Los restos del campeón fueron velados en el Luna Park ante una multitud que se acercó a despedirlo. Con tan solo 33 años terminó la vida de un personaje admirado por el boxeo nacional e ídolo popular.
Ringo Bonavena, desde sus puños se armó la vida.

Deporte

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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