Nada es para siempre

Suspiraste tranquilo. Por un momento creíste tener el cielo entre tus manos. No necesitabas de más nadie porque sentías que lo tenías todo. Le rezaste al destino que dejara tu vida quieta sobre ese lugar, sin modificar nada, porque simplemente era perfecto. Habías cerrado las puertas del dolor (una sonrisa brillaba a cada instante que pasaba). Pero la magia y los cuentos de niños se fueron acabando. Parece que lo bueno no dura eternamente y caíste en la trampa de las películas románticas o en las obras de final feliz. Nada es para siempre… Otra vez volviste a sentir el crudo frío del fracaso.
Tuviste que regresar a la rutina que te guiaba: domingo por completo a solas, escuchando tu banda de rock preferida, comiendo algo quemado (porque ni esa te va a salir bien), pensando en que será de ti de ahora en adelante. Posabas tu mirada muy fija en el plato, tratando de buscar las palabras que expresen lo que te sucedía. No le querías demostrar a nadie lo aburrido que se tornaba todo una vez más. Lo frío y sombrío que es no tener lo que siempre habías soñado.
Pudiste encontrar a la persona más sensata, compañera, fiel, buena y hermosa de tu vida, sin embargo lo desaprovechaste. Tiraste todo por la borda ¿Son los demás o serás vos que exiges demasiado? ¿por qué corres tan apurado? ¿será que la has asustado con todas las ideas revolucionarias del amor que le llevaste a su vida? Fíjate lo que has logrado que ahora buscas explicaciones y no conseguirás respuestas. Como siempre…
Ya comprobaste todo lo que necesitabas saber. Que difícil y cuanto se tarda para construir. Que rápido se cae todo eso que armaste. Pasaron meses en los cuales fuiste formando algo nuevo para tu vida. Creíste que el cambio de aire iba a ser para mejor. Saliste del maldito envase que te encerraba a diario. Escapaste de ese domo de tranquilidad, de belleza y casas elegantes. Empezaste a sentir que eras aceptado en un mundo diferente, y estabas en un lugar que siempre te sacaba una alegría. Sin embargo fue cuestión de una semana para que tengas que salir a buscar otro rumbo. Ahora repito “¿para donde irás?”. ¿Volverás a sentir aquel “yo que sé”, ya que probaste definitivamente todo y nada te salió como quisiste?
¿Habrá que quedarse tapado por un tiempo o salir a pelear? Ya te noto cansado. Estas dolido. Dejaste de sonreír después de saber que todo se terminó. Quisiste recurrir a que ella estaba confundida, pero no podrás saber si en estos momentos está pensando en ti o si te extraña. No sabrás si una lágrima recorrió sus hermosas mejillas, si necesita de tus besos o de tus abrazos.
¿Para donde irás? Sigues formulando preguntas mientras tu cabeza no para de armar todo lo que después te va a desangrar por las heridas. Las risas del pasado octubre te condenan. Lo arruinaste. Fracasaste una vez más. Nada es para siempre.

Si el lenguaje es otra piel toquémonos mas

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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