Impaciencia e inconstancia: una misma definición

… Estamos bajo el mismo cielo, tan inmenso e infinito, como el tiempo que te tengo que esperar. Solo das vueltas en mi cabeza, mientras en la tuya, quizá, ni siquiera sea reflejo de un pensamiento instantáneo. Te sigo observando a lo lejos, tratando de entender que va a ser lo que quieras de mí. Cuando la distancia se hace presente, en menos de días, la incertidumbre puede empezar a matar. Y es que los momentos pueden ser aventuras fugaces y te aseguro, mi amor, que ya no estoy para ser suplente de un corazón que solo pretende olvidar. Tampoco deseo asustar a tu personalidad ni empezarte a presionar, son los destellos de esta soledad que me empieza a hablar.
Mirando las estrellas comienzo con la guerra interna que no deberías notar. Me entretengo pensando en el “que será” y la impaciencia se inmortaliza, como el brillo de tu sonrisa en el presente despertar. El desconcierto que genera no conocerte, provoca el miedo de perderte sin haberte ganado previamente. Sería una pena no llegar hasta tu sol y no sentir tu calor. Sería una pena desperdiciar tanta pasión.
Pienso, siento, hablo, callo, sonrío, temo. Ya no piso firme porque haz removido los pisos de este tonto apasionado de la ilusión. Con seguridad puedo no llegar a ser lo que esperas, podemos quedarnos solo en unas charlas y a empezar otra vez. Por eso camino por un sendero de simples chistes para ver lo que dirás. Trato de no atosigarte con mi estupidez de niñez. El mismo corazón revestido por aquellos vestigios que lees, es quien se presenta ante tu total sinceridad. Sin fronteras, sin especulaciones, sin querer ser otro que te ofrezca solo una noche más, sino quien te de la compañía para que puedas volver a confiar. No todo muere tan rápido y no puedes negarte a probar lo que vendrá.
Traes contigo la misma bandera de inconstancia que yo, teniendo lapsos de “amor” ¿No podríamos creer que el destino pudo soplarnos un viento a favor? Estamos en el mismo área a 5 que se paré el reloj, con las defensas altas al por mayor ¿No sería mejor que contraataquemos por la espalda y terminemos festejando que el jugarse todo resultó? De inconstancias nadie puede salir triunfador.
No puedo parar mi mente. Está claro que vivo en una contradicción y en tan solo un segundo creo que no nos acompañará el sol. Quizá no seas vos ni sea yo, simplemente no tuvimos la suerte de querer hallar lo mismo. “A veces estar solo es mejor” pusiste junto a esa flamante bandera de versatilidad. No te diré que estoy apto para esperar, jamás estuve echo de paciencia, pero tal vez será en otra ocasión, o quien sabe si es mi loca imaginación. Mejor dejaré que el tiempo haga su trabajo y cante para el lado que nos convenga a los dos…

Si el lenguaje es otra piel toquémonos mas

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

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