11 de septiembre

No fue un día más en la historia del mundo. El planeta se partía en dos. La geopolítica trataba de explicar que ocurría. 3016 personas habían fallecido. Otras 6 mil estaban heridas. Cerca de 9 mil familias sufrían mientras el piso de la tierra todavía seguía temblando. Un sonido estruendoso se escuchó en todos los rincones -hasta en aquellos que la luz del sol jamás alcanzó-. Los corazones, inmóviles, se quebraban, mientras que los ojos explotaban en llanto. Un vuelo que atentaba contra el ser humano. Yo juntaba las bolitas con pinche que caían del árbol del vecino. Él, un 11 de septiembre, cumplía años, mientras las Torres Gemelas del histórico World Trade Center, en Nueva York, eran derribadas por dos aviones comerciales, y adjudicadas como ataques terroristas por parte de Al Qaeda.

Fue una de esas tardes difíciles de olvidar. Nosotros esperábamos como todo martes que llegarás de la pizzería familiar para festejar tu cumpleaños. 61 fueron los que cumpliste aquel día. Yo tenía 9 años, y la verdad, de política no entendía nada. Dedicaba mis días a juntar las bolas con pinches que caían del árbol del vecino para luego iniciar una guerra contra los amigos del barrio –que paradoja que sin darnos cuenta el conflicto bélico estaba en otro lado mientras nosotros jugábamos a ello-. Disfrutábamos corriendo por la calle preparados con esta especie de bala en nuestro fusil más potente: la mano. Pese a ello, el clima se notaba espeso. Quizá, el humo de la caída de esos mas de 200 pisos de bloques de cemento de los dos edificios llegaron hasta Haedo, o quizá, simplemente en casa estabas vos, siempre alerta con lo que pasaba en el mundo.

Mientras me ponía en cuclillas para estar mejor preparado para agarrar proyectiles y disparar, correr y escapar, tu oído estaba alerta, como siempre prendido a la radio -tal vez de ahí viene el amor que hoy comparto por este medio de comunicación-. Escuchabas en aquella vieja radio negra AM 710. Si, la famosa Radio 10. Te informabas, analizabas, y descifrabas lo que después me ibas a transmitir. Naciste un 11 de septiembre porque en fin, eras mi maestro. Te salía de adentro. Era instantáneo: llegábamos a la cocina, nos sentábamos frente a la mesa blanca, y te acompañábamos en el almuerzo mientras vos nos contabas que pasaba. Siempre con la radio prendida. Nos reíamos con el programa de Baby Etchecopar, aunque en verdad a esta altura ya ni siquiera sé si comprendía lo que pasaba. Lo que si recuerdo era que tu cumpleaños ya no volvería a ser uno más.

El ruido más fuerte que sonaba en el planeta era el de la destrucción. El llanto se hacia sentir. Sin embargo, cada 11 de septiembre, el ruido más fuerte que sonaba para mí después del 2008, era el de tus llaves colgadas de tu pantalón golpeando unas con otras. Un loco lindo producía un ruido de felicidad en medio de tanto dolor. Esperábamos con ansiedad la Pepsi de vidrio, que llegarás en bicicleta o en Majula -aquel ciclomotor que tiempo después alguien se robaría-. Te esperábamos con la sonrisa que te caracterizaba para salvarnos una vez más de cualquier pena. Te esperábamos para decirte “feliz cumpleaños, abuelo”.

El 11 de septiembre de 2001 el mundo como lo conocíamos se venía abajo. Los terroristas inventaban nuevos terroristas. Las familias quedaban destruidas como las mismas World Trade Center. Cada 11 de septiembre, mi mundo se viene abajo cuando recuerdo que ya no voy a escucharte más junto a La 10, ni decirte “feliz cumpleaños, viejo”, mientras te abrazo y siento el amor incondicional de tus brazos. Cada 11 de septiembre el mundo cambia, algunos sufren y otros ríen, pero ningún otro 11 de septiembre será como el de 1940, cuando el mundo te vio nacer. Ningún otro 11 de septiembre volveré a jugar a la guerra, pero quizá algún día vuelva a correr a agarrar una bolita con pinches para usarla de proyectil contra los recuerdos que llenan de dolor, y decirte sin llorar “feliz cumpleaños, donde quiera que estés, maestro. Te amo eternamente”.

Lo que amo siempre es imborrable

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: