El tren comunitario social: Once- Bragado

Los vagones que marcan una época

¡Tuuuum! Se escucha la bocina de la locomotora que anuncia su llegada. El reloj marca las 19.20, 16 minutos más tarde de su horario de arribo al andén 3 de Haedo: trenes rápidos hacia afuera. La noche del 4 de junio, vive un viaje más de esos tantos que hace el tren a Bragado.

Los vagones blancos, rojos y azules son los mismos que hace años rodaban por el corredor de Once. Los asientos verdes y anchos, típicos de los 90, dejan ver que no hay ninguna modernización para los pasajeros que a diario recorren los campos del oeste de la provincia. Gran cantidad de mugre en las ventanas cubren el paisaje de la formación, junto a las rejas de chapa -que protegen del sol (y de las piedras)- tan viejas como feas que chillan con el movimiento mismo del tren. Forman una percusión un tanto molesta pero que se puede soportar después de acostumbrarse. La luz tenue permite el descanso para los pasajeros, aunque no muchos optan por esta opción. El baño, ubicado en la entrada de cada formación, consta -al paso de la gente- de dos piletas sucias y sin uso, y separado por una puerta, el inodoro.

Alrededor del camino, luego de salir del trayecto que recorre la línea Sarmiento -finaliza en la estación Moreno-, todo se convierte en campo. Las luces que asoman detrás de los largos pastizales dejan una imagen que caracteriza al suelo de la patria. La noche sin estrellas, la soledad en el sonido vacío de ciudad, son algunas de las imágenes que a su paso deja el tren de Ferrobaires.

El significado que tiene para una porción de población argentina este tramo de vías que va uniendo realidades distintas no tiene cálculo alguno que valga en su riqueza emocional, como así tampoco en la económica. Desde aquellos que se juntan a hablar en un espacio del vagón pese a su poca cercanía, hasta el señor ciego que pasa vendiendo chocolates, o quienes viajan con bolsones de ropa desde Once para luego vender en sus pueblos, dejan marcadas muestras del sentido de pertenencia que puede forjar un simple espacio o un servicio social.  Acaso que sería de la vida de Miguel, que ahora pasa y vende café de punta a punta de la formación desde hace 35 años. O de la de Rubén, trabajador del tren que viaja a lo largo de todo el trayecto hace 21 años supervisando las calefacciones y las luces. Quizá si el ramal se hubiese cerrado por completo, ninguna de estas historias sería igual, o tal vez ni siquiera existirían.

El tren comunitario-social

El desmoronamiento que produjo la época neo-liberal de los años 90, atravesó duramente a muchos de los ramales que viajaban al interior del país. Dato de esto es la baja de 46 mil a 27 mil kilómetros de vías, y la reducción de personal del ferrocarril: de 60 mil trabajadores a fines de los 80, a 15 mil en la actualidad. Por otra parte, en 1993, el Estado Nacional confirió a las provincias el manejo de los servicios de carga y pasajeros, caso que sufrió también el ramal Once-Santa Rosa (hasta Lincoln en la actualidad), según cuenta Edgardo Reynoso, Delegado de la Unión Ferroviaria: “es imposible para las provincias mantener dichos gastos, y por eso La Pampa no quiso hacerse cargo del servicio. Hoy funciona mediante la empresa provincial Ferrobaires”. Las privatizaciones también son uno de las características que compadece el sistema de trenes en la Argentina.

En la actualidad el servicio hacia Bragado es brindado por dos empresas que trabajan de manera distinta: por un lado, SOFSE -empresa que depende del Estado- realiza viajes de manera semanal. El mismo cuenta con la inversión de coches nuevos y llega hasta Realicó (con parada intermedia de combinación en Bragado), retomando los servicios hasta la provincia de La Pampa luego de muchos años. Por otra parte, Ferrobaires se quedó con el servicio diario, uniendo a Once-Bragado-Casares con formaciones antiguas en pésima situación, pero cumplen con la importancia social que obtiene por su grado de frecuencia. La mantención se debe a la lucha incansable de los trabajadores, según indicó Reynoso. “Hace años atrás el tren pasaba dos veces por día. Después solo tuvo servicio dos veces por semana, hasta funcionar totalmente cortado. Hoy tiene nuevamente paso todos los días”, agregó.

Podríamos decir que la mejor definición para el servicio que une una distancia de 210 kilómetros es, sin dudas, la que dijo Rubén: “es comunitario y social”. Y esa particularidad es muy visible en la relación entre los pasajeros: muchos de ellos se conocen simplemente de compartir las 6 horas de viaje que recorren en sus asientos; o en las estaciones de cada pueblo, la gente a medida que baja se va saludando y diciendo “nos vemos mañana”, o “hasta la semana que viene”, algo que parece casi imposible de escuchar para los más frecuentes de los servicios de ferrocarril metropolitano.

Por otra parte, Rubén deja en claro que este “no es un tren turístico”, sino que es utilizado por las mismas personas a diario. Estos viajan con el fin de comprar ropa u otro tipo de mercadería para vender en los pueblos, o para visitar a hijos/familiares que se radicaron en el centro de la ciudad para sus estudios universitarios, entre otras cosas. Este último caso, queda evidenciado en la historia de Antonio -Comisario científico de Bragado- quien va constantemente a ver a Camila, su hija, que estudia odontología en la UBA, o a su hijo que estudia Sistemas. Pero quizá una de las historias más significativas para remarcar la importancia del tren para muchos pueblos, es la de aquel señor que viaja tres veces por semana hasta Capital Federal: “hace 18 años vivo en Bragado, y no lo cambio por nada. Pero antes vivía en Villa Luro y el trabajo me quedó allá”.

La diferencia de precio entre el micro y el tren también demuestra su puesta social fundamental: 120/130 pesos, contra 54/72 pesos respectivamente. “Se puede afirmar, sin lugar a dudas, que este es el medio de comunicación más importante para la unión de los pueblos”, agrega Antonio, quien resalta una y otra vez el compromiso de los trabajadores del tren con los pasajeros y el servicio.

Se debe tener en cuenta que la historia de los ferrocarriles en la Argentina siempre ha denotado los intereses económicos y políticos de cada gobierno: los trazados con definición unitaria en su creación y el centralismo porteño (1880), la estatización de los mismos durante el Peronismo (1946), el cierre de ramales al interior de las provincias, conllevando la destrucción de 430 pueblos según un informe de la socióloga Marcela Benítez -”La Argentina que desaparece”- con el neo-liberalismo (1990), y la re-estatización de los trenes junto a la inversión del gobierno actual. El servicio Once-Bragado no ha sido la excepción de los 90′ y cuenta también con algunos de aquellos pueblos “fantasmas”, con raíces ferroviarias: Mechita cuenta con talleres donde se fabricaban locomotoras y las diferentes piezas de las mismas, hasta el posterior estrago en la industria nacional, emparejada con el aniquilamiento al servicio ferroviario. Sin embargo, las decisiones políticas de los últimos tiempos han dado un impacto positivo para varios ramales de este tipo (Rosario -recientemente-, el “Tren Patagónico”, etc), y el servicio hacia Bragado actualmente cuenta con una gran mejora en el confort para los pasajeros si se tiene en cuenta los viajes semanales a través de SOFSDE.

Sin embargo, es imposible dejar de remarcar que el trayecto que recorre a diario Ferrobaires permite el sinfín de historias particulares que obedecen a la lógica necesidad del ferrocarril para el extenso territorio -centralizado políticamente- argentino. Para Once o Haedo, el sentido de pertenencia puede no tener gran conformación con este tren, pero es de vasta importancia para las siguientes estaciones como Luján, Mercedes, García, Suipacha, Gorostiaga, Chivilcoy, Benítez, Vaccarezza, o Bragado, el funcionamiento del mismo. Y aunque las estaciones sean pequeñas y con las estructuras antiguas -todas hechas de madera-, una porción de pasajeros sube en cada una de ellas a diario para utilizar y sentir propio el servicio que aún sigue vigente.

Crónicas

Juan Manuel Senese View All →

Periodista Deportivo. Profesorado en Comunicación Social (FPyCS. UNLP). Peronista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: